Ayer la máquina del tiempo de las letras en español, la Caja de Letras del Instituto Cervantes, se abrió para dar entrada a otro testigo de sucesos en tiempos difíciles.
“Espero que cuando este legado se abra dentro de cien años, esas futuras generaciones de un impensable 2110 tengan piedad de mí y de esta época oscura y sangrienta”
Somos varios, señor, los que aún desde nuestro oculto y poco creativo rincón esperamos algo parecido. Me queda claro que es usted un exacto cronista de esta convulsiva era que nos tocó compartir y no puedo más que sentir satisfacción por su merecido homenaje, especialmente en este momento en el que el espíritu creativo de nuestro país pareciera estar condenado a permanecer hundido en un fango de ego y abandono.
Bien por usted José Emilio Pacheco.




