Debo el agradecer la atención que quien sigue aquí y el disculparme por la ausencia en éste y cada espacio, mi vida exige demasiado estos días pero añorar las viejas conversaciones nos hace siempre volver. Aquí sigo aún con intermedios esperando recuperar continuidad.
Llegó mi turno en Escribidores y Literaturos y viene a mi mente un diminuto pedazo de tela que fue importante posesión en mi vida, llegó a mí a manos de un religioso cuya imagen conservo como uno de las perturbadores hechos de aquellas semanas en las que recorrí una tierra a la cual suelo llamar la única pesadilla a la que quisiera un día volver.





